El Gargantón pertenece a la familia Pérez-Andújar desde 1950.

Situado en el término de Piedrabuena en las estribaciones de los Montes de Toledo ha figurado en los antiguos libros de caza como un coto de caza emblemático donde todavía se mantienen los nombres de las manchas cazadas por generaciones anteriores, La Sierpes, Las Tabernillas, Los Arrayanes, Valseco, Peñaflor…

En todo este tiempo se ha desarrollado una intensa actividad ganadera, agrícola, forestal y cinegética buscando siempre la excelencia en cada campo de actuación.

Hoy en día este modelo de gestión se puede apreciar en su magnífico entorno natural sus cuidados bosques o su saneada cabaña animal. Una vasta red de pantanos, charcas naturales y puntos de agua garantizan el suministro a la fauna salvaje. Amplias zonas de pastos, praderas naturales y un monte autóctono con encina, alcornoque, quejigo, madroño y roble permiten la cría de buenos y abundantes ejemplares de jabalí, ciervo, muflón y corzo.

Mediante un cuidado plan de limpieza de manchas y conservación de caminos y cortaderos, se puede ejercer el deporte de la caza en todas sus modalidades dentro del perímetro de las 6,000 hectáreas disponibles. Monterías tradicionales, ganchos o batidas, aguardos nocturnos o recechos.

Todo está cuidado y preparado para proporcionar unas jornadas de caza memorables.